jueves 2 de junio de 2011

"Crónicas Daltónicas" Presentación en Cádiz.

La Clandestina: 19.30 horas. Calle José del Toro, 23.


Sinopsis Crónicas Daltónicas:


El poemario se divide en tres compartimientos. Estos tres compartimientos son los colores puros o primarios: basados en el sistema RGB, rojo, verde y azul, colores que en su estado puro (sin ningún tipo de degradación o mezcla) son reconocibles para muchos daltónicos.

En este mundo difuso de colores, son los únicos colores sólidos en los que se sostiene el daltónico (además de las ausencias y confluencias totales de luz: blanco y negro). Como una metáfora también son los recipientes sólidos de un poemario que si bien intenta desarrollar una temática unificada y conjunta (el universo de la pérdida de la inocencia, del amor, de la herida que deja el paso del tiempo) se pierde a veces en el difícil camino de querer estratificar y ordenar en compartimientos estancos la obra poética.

También en este juego de colores que aspira a ser “Crónicas daltónicas” se pretende hacer un símil entre la mirada del poeta y la mirada del daltónico, ambas enfrentadas o más bien conjuntadas.

Uno de los grandes rasgos en el que coinciden los amantes de la poesía y los poetas es en ese rasgo especial que distingue al poeta “su visión o contemplación del mundo”. El poeta contempla y crea una realidad a partir de un hecho corriente para intentar explicar el mundo. La visión del poeta en palabras de Lezama Lima, es "zurcir el espacio de la caída".

Algo parecido le pasa al daltónico que tiene que contemplar y recrear una realidad cromática siempre al borde del abismo, en el borde de la duda, para crear significados en un espacio en el que persiste la certeza, la seguridad de sus iguales. Debe zurcir con la imaginación, con la omisión, con la comparación, con el descarte o la metáfora los espacios mudos en los que los colores se juntan y se vuelven invisibles para él.

La mirada del poeta y la mirada del daltónico en una sola persona, descubriendo al mismo tiempo la soledad de los colores y la soledad de la existencia, el descubrimiento de la duda desde el campo más mundano al más espiritual. Eso es lo que intenta ofrecer “Crónicas Daltónicas”.

Por último, Crónicas Daltónicas quiere ser también un homenaje al equívoco. No sólo se refiere a la contemplación y a su recreación, sino también a exaltar lo precioso del equívoco. Cómo se puede establecer un juego poético cuando las palabras caen desesperadamente donde no les corresponde o incluso donde nadie se imagina que puedan calzar.

Esta interpretación “errada” del mundo es uno de los puntos de unión entre la poesía y el daltonismo, y al mismo tiempo también es una de las claves de la hilaridad o el desparpajo de ambas visiones.

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